Sierra Grande | La bióloga Daniela Reyjart, profesional a cargo del operativo de liberación de Kurruf, detalló los procedimientos de seguimiento establecidos tras el regreso del espécimen a su hábitat natural.
El protocolo para las primeras jornadas contempló verificar el estado general del ave y asegurar que permanezca volando en la zona sin interferencias humanas.
Al tratarse de un cóndor adulto, el nivel de supervisión difiere significativamente del empleado con ejemplares jóvenes. Reyjart explicó que los pichones requieren un monitoreo continuo durante un año para acompañar el desarrollo del vuelo y la localización de alimento, una asistencia innecesaria en este caso debido a la experiencia previa del animal.
El proceso actual prioriza la readaptación física paulatina luego del periodo transcurrido en recuperación. La especialista señaló que Kurruf conoce el territorio, por lo que las acciones no demandan una presencia técnica constante sobre el terreno, sino un lapso prudencial para que retome su actividad habitual en la región.
Dado que el equipo no realiza un seguimiento diario en el sitio, se solicitó la colaboración ciudadana a través del envío de registros visuales fotográficos a distancia, tanto en vuelo como en desplazamientos terrestres, para sistematizar el control de su evolución.
Por último, se enfatizó que el estado del ave dependerá de la respuesta de la comunidad local, instando a respetar el espacio del ejemplar y evitar acercamientos que puedan disturbar su reinserción.
Fuente: En este día | Radio Libre

