Playas Doradas | A días del inicio de un nuevo año, Playas Doradas volvió a confirmar que la celebración que nació de un gesto sencillo hoy es uno de los hitos más fuertes del verano patagónico.

La madrugada del 1º de enero encontró a Playas Doradas desbordada de bocinazos, luces, espuma y abrazos. La caravana para recibir el 2026, que recorrió de ida y vuelta la costanera, pareció interminable. A la concentración de vecinos se sumaron turistas que eligieron este rincón de la Patagonia atlántica para dar la bienvenida al año nuevo, consolidando un ritual que ya es parte inseparable del calendario estival.
Lo que comenzó hace más de dos décadas como la inquietud de un policía que patrullaba en soledad una incipiente villa, hoy es un recurso simbólico y turístico que marca el arranque de la temporada y el tiempo de vacaciones. Sierra Grande, la ciudad madre, vuelve a volcarse cada año hacia su balneario para participar de una celebración que mezcla memoria, identidad y fiesta.
Tras el final de la caravana, cuando vecinos y visitantes se reunieron en el tradicional baile popular que se arma en la playa, la intendenta Roxana Fernández reflexionó sobre la dimensión alcanzada por el evento y recordó, a modo de anécdota fundacional, aquel primer gesto que lo inició todo.
La primera referencia fue que en ese momento lo que teníamos era apenas un destacamento policial; hoy es la Subcomisaría 57, dijo. Y trajo al presente la figura del suboficial mayor Muñoz, el policía que, en el año 2000, salió a la medianoche del 1º de enero en su patrullero, con la sirena encendida, a saludar a los vecinos por el Año Nuevo. Muñoz falleció el 15 de febrero de 2013.
“Eran cinco o seis autos nada más —recordó Fernández—. La gente escuchó la sirena, se sorprendió, salió a la calle y empezó a seguirlo. Fue espontáneo, con el móvil policial, y ahí nació la caravana”.
Al año siguiente, los propios vecinos aguardaron que la escena se repitiera. Y ocurrió. Desde entonces, el ritual se sostuvo y creció, año tras año, hasta convertirse en la multitudinaria procesión festiva que hoy convoca a cientos.
La memoria familiar del suboficial Muñoz le pone palabras precisas a esa historia. Su hija, Petrona Muñoz, conocida por todos como “Tita”, también policía, recordó cómo se gestó el fenómeno:
“La caravana se inició en el año 2000, después del brindis. Mi viejo salió a realizar la recorrida en su móvil —un Chevrolet Custom— y saludaba a los vecinos con un sirenazo. Luis y Weña Cuyul lo vieron tocar la sirena para saludar por el Año Nuevo, se coparon y lo empezaron a seguir con sus camionetas, tocando bocina detrás del móvil”.
Y agregó: “Al año siguiente, para el 2001, después del brindis, ellos fueron a buscar a mi viejo para que salga en el móvil y hacer la caravana como se había hecho. Y así todos los años que estuvo mi viejo, la gente se paraba afuera del destacamento para que él inicie la caravana”.
Tita también aportó datos que ayudan a reconstruir la historia institucional de Playas Doradas. Si bien no hay certeza sobre cuántos años su padre estuvo destinado en la villa, recordó que “él arrancó cuando el destacamento estaba en el camping municipal. Después, junto con Ramón Fortete y otros vecinos, consiguieron el terreno, se hizo el destacamento y con el tiempo pasó a ser lo que hoy es la Subcomisaría 57”.
A ese recorrido se suma otro hecho simbólico: “Mi viejo también fue el primero en izar el pabellón nacional un 9 de Julio en la Plaza de las Banderas, junto a Ramón Fortete, Cuyul y otros vecinos. De eso mi mamá guarda un recorte del diario Río Negro”, contó Tita.
Ese cúmulo de gestos, nacidos del deber y del compromiso con una comunidad en formación, terminaron por convertir al suboficial Muñoz en una figura entrañable de la historia local. Y a la caravana, en una postal imborrable de Playas Doradas.
Con el 2026 recién estrenado, la villa balnearia volvió a mirar hacia adelante sin perder de vista su origen. Y en cada bocinazo, en cada sirena que corta la madrugada, latió aquella primera vuelta del patrullero que salió a saludar, sin saberlo, a toda una historia.

